TEMA 1: LAS MADRES

by temario13

SABIDURÍA DE MADRE

android I 212

Todo son gritos cuando nos vemos, es inevitable. Cada vez que sé que la voy a ver pienso “me callaré, hoy no me rebotaré”. Imposible. Es más difícil eso que dejar de fumar.

Me irrita. A veces le pido un consejo, por aquello de la sabiduría de madre, y me suelta la tontería más inimaginable. Otras veces, sin que yo le haya preguntado previamente por mi aspecto, me dice que tengo pinta de sucia, que me arregle, mira que ets elegant… Me irrita.

Cuando le dije que me iba de casa hizo como si nada, aparentó pose de indiferencia y solamente pronunció las palabras “me da igual”, de fondo se escuchó un tin tin tin que iba de eco. Al día siguiente empezó a llorar, se metía conmigo y enfadada me decía que por qué me tenía que ir.

No hace más que hablar de su nieta, igual me río, igual pienso “que se calle ya”. No tiene criterio para contar las cosas, te puede contar algo interesante o divertido como te puede contar el argumento de pe a pa del peliculón de antena3.

Me da soluciones fantásticas para salir de mi precaria situación económica, ahora se le ha metido en la cabeza que tengo que montar un Área Guissona (franquicia de charcutería), “que da igual si no tienes dinero, ellos te ayudan”. Me pregunto quién debe ser el referente de ellos en su cabeza.
Hoy me ha llamado para darme otra idea: un curso de someliere, que ha escuchado en la radio que un chico, por cosas de la vida terminó de someliere y, mira, ha estado hasta en Japón.

La sabiduría de mi madre no es sabiduría de madre, es otra cosa.
Un día escuchamos por la tele como la Pantoja decía “no cambiaría nada de mi vida, ni los errores, porque he aprendido mucho de ellos”, ahí saltó mi madre y le contestó “¡entonces de que te ha servido aprender!”. Ojalá la Pantoja la hubiese escuchado…
Otra vez me vino y, después de concretar que Chavela Vargas había sido alcohólica, me contó que la Vargas decía que no se arrepentía de nada, de nada, de nada de lo que había hecho, y con el tono que ponía cuando me lo contaba parecía que me lo explicase para que tomara ejemplo. Y no lo parecía: esa es la sabiduría de mi madre, que sabe quién son los buenos y quién los malos, sabe de quién te puedes fiar. Y sabe que no sabe, que nadie sabe, lo que está bien y lo que está mal.

(Anna TV)

LA HABITACIÓN DE MAMÁ

Multi Flowers Pop Art copy w

Mamá vive en un mundo intimista. Un mundo pequeño que es el ámbito de la familia. Mamá y las otras mamás quedan a tomar café, hablan de sus maridos, debaten de sus asuntos. Cuando se encuentran en el barrio intercambian  noticias sobre compañeros del colegio que casi he olvidado: “hace un doctorado en Bostón”, “ha tenido un niño”, “trabaja en una empresa importante”,  “está muy guapa”.

Por fin ha llegado la calma. Pasaron los ansiolíticos, las madrugadas de autobuses y las tardes de lavadoras. Pasaron los años de encerrar dentro de ella la entropía de un cuerpo en explosión, la violencia de nuestro crecimiento y el conflicto de nuestra casa.

Cuando el deterioro le sobrevino, mamá estaba acostumbrada a las batallas con su cuerpo. La guerra del peso duró décadas. Sus nuevas dolencias son diferentes, rebeldes incontrolables. Avanzan poco a poco, toman posiciones, reculan. Pero avanzan. Cómo un general armado por la química, cada día mamá organiza la resistencia. Se batió toda su vida por centímetros de cintura, ahora resiste por minutos de salud. A veces gana, otras pierde. Por eso la vida y mamá están cada mañana más unidas. La vida y su finitud.

Mamá decidió arreglar una habitación para pasar en ella su madurez, un lugar apacible donde ver seriales de televisión, tomar infusiones, fijar citas no urgentes y leer biografías de monarcas. Allí tiene un balcón lleno de flores.

Antes solíamos gritarle porque no nos gustaba nuestra ropa, hacerla culpable de nuestros problemas. Ahora nos descubrimos hablándole con cuidado, como si nuestra madre fuese un bien escaso.

Dejé a mamá en su balcón con sus macetas, cambiaba la tierra, echaba abono y preparaba con mimo los nutrientes que necesitará la anciana que algún día llegará a ser.

Dejé a mamá en su balcón transformándose poco a poco en una de sus flores.

(electroduendes)


Advertisements